Nueva etapa y nuevas ilusiones.
Reconozco que soy lento de despertares. Por las mañanas, me gusta levantarme y aún dormido, tomar un café mientras escucho las noticias. Este vicio mío es el que hace que lleve meses en los que prácticamente todos los días, salgo de casa con la palabra “crisis” en el subconsciente.
Hasta ahora, esto no solo no ha conseguido desanimarme. Más bien al contrario, aprovechado la coyuntura, he decidido pegar un cambio en mi vida profesional e incorporarme a la plantilla de Sein. Vamos, que desoyendo a San Ignacio de Loyola que escribió aquello de “En tiempos de tribulación, no hacer mudanza”, me he unido a quienes piensan que en las grandes crisis también hay grandes oportunidades.
Hombre, hay que decir que tampoco voy a lo desconocido, a un salto al vacío, Sein siempre ha sido la empresa de referencia en lo que al mantenimiento de infraestructuras IT se refiere para todos los que hemos trabajado en o con las Pymes Navarras. Vamos, que saltamos, pero con red.
Así que aquí estoy, en mi nuevo quehacer, más feliz que un niño con zapatos nuevos. Como si los Reyes Magos hubieran venido antes de tiempo. Y es que siempre he creído que uno de los ingredientes principales que tienen que formar parte del guiso que es nuestra vida es precisamente la ilusión. Ilusión por saber que siempre tenemos cosas que aprender, que hay formas de hacer las cosas mejor todavía, que alguien ahí fuera está deseando de enseñarnos y que mientras aprendemos, quizá tengamos la suerte de que alguien aprenda algo de nosotros.
He dejado un entorno conocido y controlado, por otro totalmente nuevo, en el que me han prometido trabajo duro y buenos compañeros de viaje. ¿Qué más se puede pedir??Ilusión, esfuerzo, buena compañía. Si aderezamos esta receta con un poco de suerte, creo que podemos tener éxito en todo aquello que emprendamos, por duros que sean los tiempos.
Eso sí, quienes me conocen ya saben que una de mis frases preferidas es “yo creo bastante en la suerte y he constatado que cuanto más duro trabajo, más suerte tengo”. Que dijo Thomas Jefferson.
Así que, ¡Hale!, ¡a trabajar duro!