Esta frase me la encontré a la entrada de un restaurante guipuzcoano, uno de los más reconocidos del mundo por la guía Michelin, ésa que es tan mencionada en estos días
http://www.martinberasategui.com/es/restaurante y además resulta que es la frase que Martin Berasategui ha escogido para titular su blog http://www.martinberasateguiblog.com

Fue hace más de seis años y tengo que reconocer que desde un primer momento esta frase me cautivo, cuánto dicen estas seis palabras. Resulta que se trata de una inscripción que este magnífico cocinero y persona se encontró en un caserío del siglo XVI, un enunciado con más de 500 años que hoy en día, y dentro de otros 500 años todavía seguirá teniendo significado.

Habréis podido tener la oportunidad alguna vez de hablar con gente mayor, de pueblo, de campo, y ahora que os lo digo caeréis en la cuenta de que no se trata de gente charlatana, chicharachera, no, ellos hablan poco, pero dicen mucho. No dicen muchas, pero vienen cargadas de contenido, son parcos en palabras, pero generosos en significado, como esta frase “Si haces lo que debes comerás pan”. Yo la convertí en uno de mis primeros mandamientos, desde entonces me ha acompañado profesional y personalmente, y le hago numerosas lecturas, no hay recompensa sin esfuerzo y el trabajo es la mejor manera de poder llegar a alcanzar tus objetivos.

Frente a una sociedad donde la palabrería en la política y en los medios, consiste en llenar muchos titulares, horas de programación, cautivar acólitos, pero decir y comprometerse poco. Hemos de volver a entender que lo que nos dijeron nuestros abuelos, lo que nos predicaron nuestros padres, es hoy si cabe más válido y actual que nunca. Tenemos que recuperar un valor imperecedero, el trabajo, y si lo hacemos con coherencia, alineado con lo que creemos que debemos hacer, ni siquiera esta crisis  tan fuerte que padecemos nos impedirá alcanzar logros que la mitiguen y que nos permitan sobrepasarla.

“Si haces lo que debes comerás pan”, no esperes a subvenciones que subsanen tus deficiencias, no esperes que una remontada de la economía te saque de esta, no te conviertas en un quejica y te pases el día lamentándote por la situación o tu mala suerte. Trabaja, hazlo ahora que toca más que nunca, hazlo con más determinación, mas horas, y con más convencimiento de que ésa es la forma más segura de tener éxito.

Esa gente mayor y de campo que tanto me emociona tenían crisis con más frecuencia que las nuestras, pedriscos, tormentas a destiempo, y heladas que se anticipaban a su momento, que venían a estropear el resultado de su trabajo y desvelos, aún así no abandonaban, entendían que eso formaba parte de la partida de la vida y la seguían jugando.

Hay otro donostiarra por el que siento una profunda admiración, Eduardo Chillida http://www.eduardo-chillida.com , la trayectoria de su vida me hace pensar que estuvo muy alineado con esta frase. Trabajó hasta sus últimos días y lo hizo en algunos casos manteniendo firme su convicción. Por ejemplo en Timanfaya, donde su idea de vaciar la montaña en aras de desarrollar su proyecto chocaba con múltiples obstáculos, humanos, políticos, ecológicos. Algunos lo llamaron una intuición utópica, lo que yo veo es una firme proposición y mucho criterio. El hacía lo que debía, y no se amilanaba por críticas u otros intereses. La imagen del caserío Zabalaga (del siglo XVI) junto con sus esculturas en hierro aúnan tradición con modernidad, un binomio que puede parecer difícil de conllevar y que no lo es.